Ganas de ser. Ganas de saltar. De correr. De detenerse, y
mirar el cielo. Ganas de buscar la Luna, de danzarle. Ganas de reír, y luego de
llorar. Correr otra vez; no, ahora caminar. Caminar al ritmo de una melodía
efímera en el aire, persistente en su mente. Ganas de estirar los brazos, de
ofrendarle al cielo su vida en un paso, en un entrechocar de los dedos con la
invisibilidad del viento, en un aliento que es suyo y de muchas personas que
pasaron por aquella calle, aquella vereda sucia que ella no ve, porque tiene
ganas de imaginar. Sí, y ganas de crear con su voz una palabra, luego una
frase, luego una estrofa. Cantar con voz suave y seguir caminando como si
pendiese de un hilo y diese sus pasos varios centímetros por sobre el suelo.
Ganas de flotar, de no dejar huella, no de esa manera. La oscuridad se traga su
pálido cuerpo, y algunos faroles guían su catártico caminar, el ritual más
sencillo que un ser humano como ella puede realizar. Ganas de escuchar el
silencio, ese que se produce cuando ella enmudece y las hojas de los árboles
dejan de susurrar. Ganas de girar lentamente, y cada vez más rápido, para ver
borroso, marearse y caer en medio de la calle desnuda y fría. Ganas de apoyar
una mano en el asfalto y creer que está tocando el suave pasto. Sentir el aroma
de la tierra mojada, de las flores silvestres, de las hojas amarillentas. Ganas
de levantarse y correr hasta una esquina, para ver si está lloviendo. Ganas de
que las gotas de agua acaricien sus cabellos, su rostro, sus brazos, sus
manos... Y saltar, revolotear, agradecer. Ganas de escucharse a sí misma
chapotear, de cantar con voz alegre. De encontrar una nueva melodía, un nuevo
andar. Ganas de mirar el suelo, luego al frente, luego al cielo. Alcanzar una
estrella, o dos. Arrancarlas del manto nocturno y meterlas en sus ojos, para
que éstos brillen siempre. Ganas de detener la caminata y adquirir un nuevo
disfraz con el cual entretenerse. La lluvia ya no existe, y tampoco el pasto,
las flores, las hojas doradas por el otoño. Sólo ella, en la calle vacía pero
llena de murmullos y de oscuridad donde la luz tenue de los faroles no alcanza
a llegar. Sólo ella mirando la Luna, danzándole, e inventando que decir o
hacer. Ella tiene ganas de permanecer así siempre, y no llegar jamás a su
destino. Ganas de que la felicidad perdure. Ganas de no terminar, aunque sabe
que así será. Entonces, ella ya tiene ganas de volver a comenzar.
La ruta que , cual pincel, van trazando las alas de una Libélula ... ( Lugar imaginario donde mis trabajos de la asignatura de Color se reúnen a tomar tecito )
C o l o r i e nnn t a
sábado, 23 de mayo de 2015
lunes, 11 de mayo de 2015
La P a j a r e r a perdida (o La enlazadora de mundos)
Tercer trabajo : Autobiografía relacionada con algún tópico, técnica o recurso de la obra de Yayoi Kusama, aplicando atributos y elementos del color, mediante expresión artística libre. Mi elección: la performance.
La imagen de Kusama entrando al agua, como una bruja, para pintar puntos con sus cabellos, me quedó dando vueltas en la cabeza como lo más significativo de toda su obra (personalmente hablando, claro está). La vi como una mujer-chamán, la sacerdotisa de una verdad que sólo ella conocía y a la cual sólo ella podía rendirle ritos. Es una figura atemporal, mítica, perteneciente al mundo de los sueños, algo que sin duda está muy arraigado en mi propia vida. Escogí ese momento de la película "Self-obliteration" para enlazarlo con mi autobiografía, que precisamente se llama "La enlazadora de mundos" , o "La pajarera perdida", los dos lados de esta performance o intervención, que si bien carece de esa complejidad plástica que trabaja Kusama (que en realidad de complejo no tiene mucho, sólo la mirada del espectador), posee mucho de su carácter ritual y sagrado.
En esta performance trabajo con colores cálidos (rojo, amarillo, naranjo) porque el personaje creado (la mujer pájaro, que básicamente soy yo) siempre tiene frío y busca el sol. Está vestida cálidamente, pero se enfría por dentro. Es por esto mismo que la escena parte en lo oscuro y subterráneo para luego emerger a la superficie, donde hay luz. Representa una búsqueda constante de aquel fuego que pueda quemar el corazón, o en palabras más sencillas, el sentido de la vida, la misión, la vocación. Las cosas no son sólo oscuras o claras, intento estar consciente de que en la oscuridad hay luz, y viceversa, pero siempre hay una elección, una tendencia hacia un lado de la balanza.
Es un trabajo donde hay movimiento, tensión y armonía. Como performance, sólo puede ocurrir una vez, y todo lo que sucede en ella, si bien está pauteado, es único y tiene mucho de espontáneo. Hay cosas que no se preveen porque dependen del espectador y sus reacciones, y también de lo que recibe quien está realizando el acto performático. Escogí esta forma de representación porque soy actriz, y fue lo primero que se me ocurrió, como algo muy natural. Yayoi Kusama también realizaba intervenciones de este tipo, y si bien ella invitaba de manera más directa al resto de la gente para que participara, todo tenía una significación muy personal.
C i e n f u e g o s
Charla realizada por Gonzalo Cienfuegos al término de su temporada de exposición, en la sala Nemesio Antúnez de la UMCE.
(Las meninas)
Estas fueron mis anotaciones al respecto:
- La pintura como una epifanía, concebida en el juego, en lo lúdico.
- Ser original (no hace referencia a ser diferente, si no que a estar conectado con el origen personal)
- La tensión de los opuestos es lo que hace que la obra de arte (así como todo en la vida) funcione.
- Subvaloración nacional de las artes visuales, escénicas y musicales.
- Toda obra es autorreferente. El eterno autorretrato. Arte dentro del arte-
- Todo es un collage, un palimpsesto.
- Somos parte de una cultura fragmentada.
- Trabajar con la emoción inteligente.
- Arte como vocación, no como profesión.
Todo este punteo de ideas no hace referencia alguna a la técnica plástica o temáticas en la obra de Cienfuegos, pero sí a su forma de pensar y su perspectiva frente al panorama artístico, lo cual es parte de su obra de todas formas. El artista no puede ser apreciado sólo por su técnica,porque , ¿qué sería del medio de transporte sin algo o alguien a quien transportar? La técnica se aprende, para eso entré a la universidad (entre otras cosas). Lo que uno quiere expresar, decir, divulgar, idear y crear...va con uno, y en este proceso larguísimo que se llama vida.
La verdad es que sus pinturas no me llaman mucho la atención, pero es una cosa meramente de gustos. Lo que me dejó contenta y conforme fue su claridad ante todo, la solidez de su pensamiento y la respuesta honesta a todas las preguntas que realizó el público. Hay que estar siempre ampliando la mirada, escuchando y observando lo que otros tienen que decir y mostrar, aunque no sea la vía que nosotros elijamos para ser escuchados y observados.
R e t r a t o en pixeles
Segundo trabajo, autorretrato en blanco y negro, pixelado y utilizando mezcla de colores primarios en acrílico para llegar al negro óptico.
Una de las cosas importantes de esta entrega, además de lograr el negro óptico, y ser capaces de pintar pixel por pixel teniendo en cuenta la gradación tonal, era la impronta personal.
Una de las cosas importantes de esta entrega, además de lograr el negro óptico, y ser capaces de pintar pixel por pixel teniendo en cuenta la gradación tonal, era la impronta personal.
Inicios del trabajo.
Avanzado en un 70%
Muestra final: como se puede apreciar, el color negro es percibido de diferentes maneras por los estudiantes, y eso forma parte también de la impronta personal, además del tipo de autorretrato y la técnica para aplicar el acrílico. Esto es algo positivo, porque denota un curso heterogéneo y atrevido a la hora de mostrar estas diferencias.
En cuanto a mi propio proceso, nunca pude llegar al negro estándar, hasta que me rendí y me concentré en avanzar el trabajo en sí. Me faltó tratar el matiz en ciertas partes, sobre todo pasando del cabello al rostro, pero creo que la esencia de la foto se trasladó bastante bien al papel. Desde cerca es difícil de ver, pero una buena lección (y algo que debemos aplicar siempre) es aprender a mirar de lejos cuando estamos en el proceso de creación. La distancia otorga otra perspectiva y tendemos a olvidar ese importante detalle.
V ó r t e x A z u l
Primer trabajo: Matices del color azul, realizado con Daniel Aro.
Objetivo: descubrir todas las posibilidades del color en una composición en movimiento, y en donde se apreciara una gradación tonal paulatina.
Formato: 1 mercurio dividido en cuatro partes, donde cada uno se encargó de dos partes. Cada cuarto de mercurio debía generar movimiento por sí solo, y luego, al unirse con las otras partes, funcionar como un total.
Objetivo: descubrir todas las posibilidades del color en una composición en movimiento, y en donde se apreciara una gradación tonal paulatina.
Formato: 1 mercurio dividido en cuatro partes, donde cada uno se encargó de dos partes. Cada cuarto de mercurio debía generar movimiento por sí solo, y luego, al unirse con las otras partes, funcionar como un total.
Bocetos.
Escogimos el color azul, porque además de ser más "encontrable" en revistas, nos remite al espacio, al cosmos. Está de más decir que es mi color favorito.
Avances de mi mitad de composición, con tazas de té y gata incluidos.
Claramente una parte me quedó más lograda que la otra en cuanto al matiz. Quizás si los hubiese trabajado simultáneamente, habría logrado más homogeneidad.
Lo mismo nos ocurrió a Daniel y a mì, a gran escala. Generamos el boceto en conjunto, pero el resto del trabajo lo ejecutamos por separado y sólo lo revisamos al final. Se logra captar la esencia de nuestro "vórtex", al igual que sus uniones, pero la técnica empleada difiere en varias cosas, sobre todo al difuminar los tonos y el tamaño del papel cortado. El lugar donde montamos la composición tampoco resultó ser la más adecuada. La pared no estaba limpia y tenía otra intervención visual que no acompañaba para nada.
Se observan dos estilos, que si bien no son exageradamente diferentes, sí señalan la forma en la que cada uno trabaja - a mi parecer -.Daniel, a pesar de que es bastante rápido en su ejecución, es meticuloso y pulcro. En cambio, yo me tomo más tiempo, soy desordenada y un poco más sucia en el oficio (aunque rescato el simplemente hacer y no cuestionarse tanto el cómo y el qué va a resultar). Creo que este trabajo permite darse cuenta de que, si bien el arte refleja individualidad y mundos internos particulares, también es colectivo y hay que saber encontrar el punto de encuentro entre uno y otro. No solamente en lo creativo, si no que también en lo organizativo y metódico.
V i a j e r o
Qué clima es éste de arenas movedizas y fuera de su edad
Qué país de clamores y sombreros húmedos
En vigilancia de horizontes
Qué gran silencio por la tierra sin objeto
Preferida sólo de algunas palabras
Que ni siquiera cumplen su destino
No es cambiar la tristeza por una ventana o una flor razonable
Ni es un mar en vez de un recuerdo
Es una aspiración adentro de su noche
Es la vida con todas sus semillas
Explicándose sola y decorada como montaña que se despide
Es la lucha de las horas y las calles
Es el aliento de los árboles invadiendo las estrellas
Son los ríos derrochados
Es el hecho de ser amado y sangrar entre las alas
De tener carne y ojos hacia toda armonía
Y bogar de fondo a fondo entre fantasmas reducidos
Y volar como muertos en torno al campanario
Andar por el tiempo huérfano de sus soles
De sueño a realidad y realidad a visión enredada de noche
Y siempre en nombre en diálogo secreto
En salto de barreras siempre en hombre
(Vicente Huidobro)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













